Crónica del Gran Premio de Francia
Arrolladores, así han estado los Ferrari en Francia. Sin duda alguna la
crisis ha pasado, Kimi Räikkönen se ha reencontrado consigo mismo y
Felipe Massa ha hecho un gran papel dándole a la Scuderia el primer
doblete de la temporada. Para McLaren, sin embargo, las cosas no han
ido tan bien. En la Q3 del sábado, en la primera vuelta, el español
Fernando Alonso se quedaba sin caja de cambios lo que le impedía marcar
tiempo y lo situaba en la décima posición de salida; pero claro, con la
carga de combustible para una estrategia de tres paradas. Las pintaban
negras para el asturiano. Lewis Hamilton salía justo por detrás de
Massa que había logrado la pole y por delante de Kimi Räikkönen. Por
detrás del finlandés salían los BMW con los dos Renault en medio
separando a Kubica y a Heidfeld, mientras que Jarno Trulli (Panasonic
Toyota F1) y Nico Rosberg (AT&T Williams F1) saldrían por delante
de Fernando Alonso.
Así pues, y con la pista limpia
tras la lluvia caída en la mañana, aunque seca para la carrera, se
apagaban los semáforos en la que posiblemente sea la última carrera de
F1 en el circuito de Magny-Cours. En la salida, Felipe Massa defendía
su primera posición y Räikkönen sorprendía a Hamilton (y a todo el
mundo, acostumbrados ya a verle perder posiciones en las salidas),
superando su primer obstáculo del día antes de la primera curva. El
resto del pelotón superaba el rápido giro de derechas a excepción de
Vitantonio Liuzzi (Scuderia Toro Rosso) y Anthony Davidson (Super Aguri
F1) que se tocaban y veían finalizada su carrera. La emoción nos dejaba
un respiro hasta Adelaida, la horquilla a derechas, donde Jarno Trulli
y Heikki Kovalainen (ING Renault F1 Team) se enganchaban creando un
caos terrible, que además llevaría a boxes a Heikki terminando con sus
opciones de puntuar. Fernando Alonso conseguía esquivar con grandes
reflejos el incidente y a la salida de la curva ya era octavo,
dispuesto a perseguir a Nico Rosberg.
Y es entonces cuando comienza
la cabalgada épica de Fernando, aún con una estrategia que le hacía
imposible aspirar a nada su espíritu era el del luchador que todos
queríamos ver. En la penúltima curva del circuito, curva harto conocida
por Jarno Trulli ya que en ella perdió una segunda posición y
seguramente el contrato con Renault, Alonso conseguía pasar al Williams
de Rosberg y centraba su atención en la próxima víctima, Nick Heidfeld
(BMW Sauber), que ya eran palabras mayores; pero el tamaño de las
palabras hoy no era comparable al de la rabia contenida de Fernando que
sin pensarlo dos veces lanzaba el coche a los vértices mientras
Heidfeld se defendía con uñas y dientes. Un duelo fantástico.
En
la cabeza, Felipe Massa abre hueco con respecto a su compañero de
equipo, mientras Hamilton sigue relativamente cerca de Räikkönen. En la
cola del pelotón, como siempre, los duelos no son uno contra uno, sino
a lo grande. En concreto, se crea un grupo formado por Rubens
Barrichello (Honda Racing), Ralf Schumacher (Panasonic Toyota F1), Mark
Webber con su compañero David Coulthard (Red Bull Racing), Alex Wurz
(AT&T Williams F1), Takuma Sato (Super Aguri F1) que salía desde la
cola por la sanción que se le impuso en Indianápolis y Scott Speed
(Scuderia Toro Rosso). Ni más ni menos que siete pilotos de seis
escuderías distintas luchando por ganar puestos, todo un espectáculo.
En
la zona media es de destacar el ritmo que llevaba Robert Kubica (BMW
Sauber), rodando cuarto, en su regreso a las pistas tras el accidente
de Canadá. Por detrás, su compañero impedía el avance de Alonso que en
la vuelta 11 ya estaba a 23 segundos de la cabeza.
Pero
es en la vuelta 16 donde empiezan a desvelarse las cartas. Hamilton
entra en boxes para hacer su primera parada, dejando en evidencia su
estrategia a tres paradas y el potencial de Ferrari ya que Massa pudo
ser más rápido en clasificación con menos gasolina. El inglés sale a
pista por detrás de Rosberg, lo cual le haría perder aún más tiempo con
los Ferrari. En la vuelta 20 entra Felipe Massa y carga una cantidad
media de combustible, lo que le permitía jugar con la estrategia,
aunque liderando la carrera la de dos paradas sería más rentable. En la
misma vuelta Kimi Räikkönen marcaba una vuelta rápida en su intento de
superar a su compañero con la parada en boxes, aunque los cuatro
segundos de ventaja de Massa le daban un margen para mantener su
posición. Para Alonso las cosas empeoran cuando Fisichella sale de su
primera parada justo por delante de él, un nuevo obstáculo para el
español. En la siguiente vuelta Räikkönen hace su parada y sale por
detrás de Massa, con lo que la cabeza vuelve a la normalidad.
Sin
embargo, la carrera de Fernando Alonso es muy distinta, y hay de todo
menos normalidad. En su lucha con Fisichella, Nick Heidfeld entra en
boxes. La distancia obtenida gracias al tapón de Fisico le daba una
ventaja que finalmente se traducía en su vuelta a pista por delante del
español y el italiano. El cielo seguía nublado y no había mejor
metáfora para lo que estaba viviendo Alonso. Tras ese varapalo, un
pequeño error que Fisichella cometía en todas las vueltas en la salida
de la rápida curva precedente a la recta principal es aprovechado por
el español para darlo todo en Adelaida y adelantar a su excompañero de
equipo en Renault. Pasado este escollo, Fernando volvía a encontrarse
con el alerón trasero del BMW Sauber número 9, el del alemán Nick
Heidfeld. Volvía a intentarlo en Adelaida, por fuera, mientras Nick se
defendía en un auténtico combate. Entonces, para calmar los ánimos del
personal (aunque no de su propio equipo), Christijan Albers pone la
nota cómica del día. Cómica por no tener consecuencias, claro, ya que
el joven piloto de Spyker salía de boxes antes de tiempo con la
manguera aún conectada y se la llevaba literalmente puesta,
arrancándola de la máquina y recorriendo unos metros hasta casi volver
a pista derramando gasolina y arrastrando la manguera. Finalmente todo
quedó en un susto, como decía, bastante cómico una vez pasado.
Y
tras ese respiro, Alonso volvía a la carga con más fuerza que nunca. El
BMW debía cansarle la vista y el español se la juega en la segunda
chicane rápida, lanzándose a por todas al piano interior y dejando a
Heidfeld sin margen de maniobra que terminaba recortando la chicane por
el interior. Un adelantamiento duro, agresivo y arriesgado, pero limpio
y elegante. Se echaba en falta “este” Fernando Alonso, no el de rodar y
rodar, sino el piloto de carreras, el gladiador del asfalto. Mientras
tanto, su alter ego en Ferrari, Kimi Räikkönen, recorta cada vez más
tiempo a su compañero y líder de la carrera, Felipe Massa, más que
dispuesto a cambiar las tornas y ganar la carrera. A Kimi no se le veía
conforme con la segunda posición, estaba necesitado de resultados y hoy
era un buen día de hacerse ese regalo y, de paso, hacérselo a su equipo
y a toda la casa Ferrari que cumplen 60 años.
Volviendo
a la carrera, en la vuelta 37 Hamilton hace su segunda parada y en la
salida se encuentra con Kubica que lucha en paralelo con el inglés
quedando por delante hasta la frenada de Adelaida, tras la cual es
Lewis el que supera a Robert. Después para Alonso y carga suficiente el
depósito como para llegar al final de la carrera. Le esperaba, por
tanto, un stint final tremendamente largo y con unas primeras vueltas
incómodas por el peso extra del coche. De hecho, en la vuelta de
regreso sufre una salida de pista sin más consecuencias que los dos
segundos invertidos en volver al asfalto.
Cinco
vueltas después de Fernando entra en boxes Felipe Massa que pone sus
neumáticos blandos para afrontar el stint final. Antes había marcado
una vuelta rápida en 1’16’’099 que se mantendría hasta el final como la
vuelta rápida de carrera. Pero su regreso a pista era muy distinto,
pues el brasileño se encontraba con mucho tráfico y no conseguía rodar
al ritmo necesario para defender su posición. Por el contrario,
Räikkönen seguía arrebatándole décimas al crono y los 3,3 segundos que
le separaban de Massa se esfuman virtualmente hablando, ya que entra en
boxes tres vueltas después de su compañero y vuelve a la pista como
líder de la carrera.
La recta final de la carrera
le da a Fernando Alonso otro disgusto más cuando Fisichella sale de su
última parada por delante del español. Nuevamente le tocaría
adelantarle, y nuevamente lo intenta sin reparos, pero los neumáticos
blandos y el Renault se entendían muy bien en Magny-Cours y Alonso no
puede adelantarle. Las posiciones parecen estables ya que los BMW han
bajado el ritmo al igual que los Ferrari, Hamilton está en tierra de
nadie a 29 segundos de Massa y Fernando no es lo suficientemente rápido
para adelantar a Fisichella. Es más, en la última vuelta, el italiano
marca el mejor tiempo absoluto del segundo sector, el de las chicanes
rápidas, muestra de su buena relación con el compuesto blando. Además
de él, otros pilotos marcan su vuelta rápida personal en la última
vuelta, como son Heidfeld, Button, Webber, Wurz y Kovalainen. Mientras
tanto, Kimi Räikkönen pasa bajo la bandera a cuadros, bandera que no
veía desde Australia, y le regala a Ferrari el primer doblete de la
temporada. Massa pasa segundo muy por delante de Hamilton, que entra
seguido de los BMW liderados por Kubica, Fisichella, Alonso y Button
cerrando la zona de puntos.
El saludo de Kimi y
Felipe es mucho más frío que los que se suelen dar el brasileño y
Hamilton, otro paralelismo más con la relación de Fernando Alonso y su
compañero. Sea como sea, fiesta para Ferrari que vuelve a despertar y
recorta puntos a sus rivales de McLaren. El circuito de Magny-Cours
posiblemente se despide de la F1, y lo hace con la carrera más
emocionante y espectacular de la temporada. La próxima cita de la
categoría será en casa del líder del mundial, en el Gran Premio de Gran
Bretaña en el mítico circuito de Silverstone, donde los McLaren
intentarán recuperar su superioridad sobre Ferrari.





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noemy dijo
ola no se kien eres pero gracias x el mini comentari k me as dejado jeje ya que hace mucho k lo ice nadie escribe jaja.weno pues aki te dejo yo un comentario y k a mi me encanta ALONSO.enga bss
4 Julio 2007 | 08:05 PM